miércoles, 22 de mayo de 2019

De Cuba a Singapur








Un cartel con una foto de Fidel Castro en la Sierra Maestra publicita la conferencia que el profesor Fernando Pedrosa dará en la Universidad de Salamanca. La historia de la izquierda latinoamericana es una de sus dos especialidades. La otra es la historia del sudeste asiático.

La charla estará enfocada en la izquierda latinoamericana de las décadas del 70 y del 80 y es poco probable que haya elogios para sus estrategias y resultados. El profesor Pedrosa es un crítico quirúrgico de esa tradición, que conoce en profundidad, y también de primera mano. Como estudiante de la carrera de historia de la Universidad de Buenos Aires recorrió la vasta estepa de las discusiones de la historiografía marxista y aprendió al derecho y al revés el recorrido de los movimientos socialistas en América Latina. La fundación de los primeros partidos socialistas, los pioneros del marxismo latinoamericano, los frentes antifascistas, la consagración regional del Partido Comunista con la revolución cubana, el clivaje entre Fidel y el Che, la introducción del maoísmo, la radicalización de los sesentas, el rechazo al reformismo democrático en la década del 80, la orfandad post soviética, la transformación populista. Como graduado, el profesor Pedrosa lanzó una discusión de amplio espectro sobre esa tradición. En artículos y clases criticó las interpretaciones ortodoxas de la historia latinoamericana y la estrategia de las izquierdas frente los procesos democráticos. Y, al mismo tiempo, en el consejo de gobierno de la facultad, discutió prioridades de asignación de recursos y criterios de selección docente. Habló en asambleas, en despachos y en conspiraciones de medianoche. Redactó programas académicos y armó listas electorales. Yendo de una clase a una reunión, de una reunión a un artículo, miró el horizonte y el detalle, en la pelea por la facultad de Filosofía y Letras de la UBA.

Después de 2001 la izquierda tomó la facultad y, sin más resto político, el profesor Pedrosa emigró a España; ahí encontraría tiempo y mente para encarar su doctorado de una vez por todas. Entre 2002 y 2008 se enfocó en sus estudios de posgrado en la Universidad de Salamanca, que coronó con una tesis sobre la influencia de la socialdemocracia europea en las transiciones latinoamericanas de la década del 80. Ni bien aprobada, la editorial Capital Intelectual se interesó en publicarla. Las conversaciones avanzaron satisfactoriamente, se firmaron los papeles necesarios y, finalmente, el trabajo entró a la imprenta a finales de 2011. El libro salió a luz con un título diferente al de la tesis, pero más ajustado a los tiempos que corrían. Se publicó con el nombre de “La otra izquierda”, en lugar de “El fin del voluntarismo”.

Con el doctorado bajo el brazo, el profesor Pedrosa volvió a la Argentina y a la UBA. Primero con un cargo de funcionario de relaciones internacionales y después como profesor. Pero nadie vuelve a donde invocan su sombra, tampoco el profesor Pedrosa, que no volvió a la facultad de Filosofía y Letras, sino a la de Ciencias Sociales. Con los años, la vida y la curiosidad lo llevaron a interesarse por el sudeste asiático. Viajó por la región y estudió la historia de esos países. En 2016 fundó la revista especializada Asia-América Latina, que dirige desde entonces. La revista analiza los vínculos entre las dos regiones con artículos sobre muy diferentes temas: la política previsional china, la transición democrática en Taiwán, el lugar de Asia en la literatura de Octavio Paz, las traducciones de Borges en las Filipinas, las similitudes entre la música tailandesa y la capoeira brasileño, el desarrollo del maoísmo en América Latina. Por otra parte, en sus clases en la universidad, el profesor Pedrosa intenta despertar el interés de sus estudiantes por los temas de Asia. Comenta el afortunado hecho de que Vietnam se mantenga como un destino destacado de las exportaciones argentinas, a pesar de que en el país nadie conozca a alguien que hable vietnamita. Compara la transición democrática argentina con la justicia transicional en Camboya. Y nunca falta un comentario, aunque sea pasajero, sobre Singapur, la joya milagrosa de estos capitalismos paternalistas del Este. Singapur es un país del tamaño de la Ciudad de Buenos Aires, pero con reservas e inversiones internacionales que podrían alcanzar un cuarto de las reservas de China. En Singapur, el 85% de la población es dueña de un departamento de un valor promedio de 3 millones de dólares. En sus escuelas, los estudiantes aprenden dos idiomas y, si se destacan, acceden a aprender un tercero. Junto con Japón, es el país con más inversión per cápita en tecnología médica y se especula que su fuerza aérea podría ser la tercera más potente de Asia oriental, después de la de China y la de Japón.

Mientras profundiza sus investigaciones sobre Asia, el profesor Pedrosa sigue debatiendo sobre la izquierda y la socialdemocracia latinoamericanas. El camino que une un tema con el otro es incierto, pero el trabajo del profesor Pedrosa deja a la vista sus dificultades. Para ir de una experiencia a la otra hay que revisar creencias, asumir limitaciones y aceptar una crítica sin concesiones. Porque no se puede hacer este tránsito sin ajustar la mirada sobre el sentido de vivir en comunidad, sobre el funcionamiento de la democracia, sobre el rol de la crítica, sobre el trabajo y la riqueza. Todas cosas que se piensan muy distinto en América Latina y en Asia. En el este de Asia, la comunidad precede al individuo, la democracia no es una prioridad, el pensamiento no se consagra en la crítica, trabajar de nueve a nueve seis días a la semana es un lema popular y enriquecerse es glorioso. Ante estos rigores, no extraña que sean pocos los que intentan avanzar por ese verdadero estrecho de montaña. La sola idea de querer recorrer ese camino hasta el final despierta espanto. Es que esta empresa podría significar una verdadera renovación del pensamiento latinoamericano si muestra que existe una ruta para ir de Cuba a Singapur.

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